27-02-2011

En la hora de la despedida, nos vemos en unocome.cl

Estimados: ha sido cinco años de posteos a través de esta página, pero llegó el momento a UnoCome de hacerse un poquito más grande. Y es ahí donde comienza la mudanza oficial a www.unocome.cl, que ya está funcionando desde hace unas semanas. En este espacio la orientación hacia el buen comer (y las buenas intenciones al respecto) han tenido un sitio asegurado, así también como diversas opiniones, noticias, reportajes y todo lo que ha podido transmitirse por esta vía. Y lo seguirá teniendo, pero en la casa del lado, más grande y acogedora. 

Dentro de unas semanas más cerraremos este espacio con un buen sabor de boca, esperando que sigan degustando la lectura y recomendaciones preparadas a mano y con sazón.

08-02-2011

De por qué no celebraría el 14 de febrero en un restaurante

Pueden pensar que uno es el Grinch del romanticismo. O que anda despechado por la vida y no comparte –al menos en esta ocasión- ese especial sentimiento que ronda entre dos personas en esta ocasión tan especial. Una creada para transformarse en institución. Eso, por ende, ya la transforma en una formalidad. Pero para qué estamos con cosas, si el formateo de fechas es parte de nuestro diario vivir, por lo que celebrar el 14 de febrero como el Día de los Enamorados no tiene nada de censurable, ni siquiera como el truco de marketing en el que se ha convertido. Entonces ¿A qué viene tanto preámbulo? Al sensible hecho de que este día no lo celebraría en el lugar que la gran en que mayoría de las personas, por costumbre o por amor (recordando a la, por estos días, célebre Grace Guajardo), piensa en hacerlo como una gran gracia: un restaurante. No, por nada del mundo.

Y lo siento por la mayoría del gremio restaurador, que ve en este día el preciso para salvarse de lo malo que es febrero, al menos en Santiago. Pero nobleza obliga, pensando en quien come, porque debe ser la segunda peor fecha para sentarse en una mesa pública. El primero es el día de la madre y por las mismas razones. Pasa que los buenos restaurantes, los que poseen un nivel de servicio (en comida y garzones) acostumbrado a flujos grandes y exigentes, dignos de una fecha como ésta, desgraciadamente no son abundantes. Y lo más probable es que se encuentren ya con sus reservas tomadas para este próximo lunes. Entonces viene la segunda, tercera o cuarta selección, muchas veces pensada sobre la marcha y es ahí donde vienen –o aumentan- los problemas. Por mucho que ofrezcan un menú, la manera más eficiente de controlar grandes flujos de personas, es probable que las demoras en la cocina, la falta de personal experimentado en servicio y el meter y meter gente en un espacio diseñado de seguro para menos, ofrece un alto riesgo de transformar a San Valentín en el demonio del quiebre.

De mi lado, mejor hacer otra cosa. Pasear, alejarse del mundanal ruido, u otro momento de intimidad, de acuerdo a la imaginación del uno o del otro. O vestirse de gala en casa y preparar algo especial, aunque suene fomecito. Pero restaurantes, a no ser que se consulte previamente respecto a las condiciones ambientales (cuánta gente reciben en esa fecha, por ejemplo), no. A lo mejor la vorágine romántica decanta durante el fin de semana y este lunes no aparece el típico atochamiento sentimental de otros años. Posiblemente uno esté equivocado, como le puede ocurrir a cualquiera que trabaja y vive de la orientación culinaria. Pero la apuesta está hecha y yo me fijaría en portales tipo La Buena Vida a eso del martes o miércoles o de los días siguientes, para ver la retroalimentación de opiniones respecto a tal o cual restaurante. Ahí se sabrá qué tanto amor le puso su comedor favorito, a esta fecha tan especial.

28-01-2011

Exclusivo de UnoCome: El Ancla arriba a Providencia

Para quienes se sintieron algo viudos tras el cierre de Robinsonia, ese jugado comedor-bar (no al revés) cargado a las tapas, tragos con onda, cerveza de autor y su recetario inspirado en los productos de la Isla de Juan Fernández, lo más seguro es que verán en estas líneas una buena noticia. La esquina de Magnere con Santa Beatriz será ocupada por otro local de comida marina, pero de otras estirpe, una de picada-picada y cargada al patache versión oceánica. Con ustedes, a contar de marzo, se viene El Ancla.

Para quienes no lo conocen, basta con marcar www.elancla.cl y hacerse una ligera idea. Pero a modo de complemento, puedo contar que se trata de un restaurante de cocina marina chilena oriundo de La Cisterna, muy cerca del Terminal Pesquero de Vespucio con la 5 Sur (sus dueños tuvieron puestos en ese lugar y se conocen varias 'manos' fresquitas y baratas de mariscos y pescados), y que en Santiago Sur se ha hecho de una enorme clientela. Y no sólo por la conveniencia de sus precios, sino además por contar con una propuesta culinaria honesta, sabrosa y abundante. Cosas como sus croquetas de pescado, sus choros al vapor, las pescadas fritas, la ensalada de ulte con queso de cabra y los cebiches tamaño XL, son algunos de sus atractivos. 

Qué es lo que queda por esperar: que mantengan aquel estilo que los ha hecho famosos -y que los ha obligado a ampliarse más de una vez- y por supuesto, los valores y las porciones sigan el mismo camino de su casa matriz. Por eso en estas líneas uno se la juega porque les irá en Provi, como les va en Vespucio.

24-01-2011

De por qué como chorrillanas en el bar Victoria y no en el J. Cruz



Soy de los que piensa que la historia pesa y por lo mismo se tiene que respetar. Sobre todo entre quienes han creado productos –en este caso, una receta- que ha trascendido a lo largo de años y años, hasta convertirse en un símbolo de la cocina pública de toda una ciudad. Así las cosas, uno se saca el sombrero frente a algo tan sencillamente notable como es una chorrillana consumida en Valparaíso. Por ahí dicen que tiene reminiscencias de Perú, aludiendo al limeño barrio de Chorrillos, por esa carne salteada en su receta y que habría llegado a las cocinas del Barrio Puerto, como llegaron muchas de las influencias que nos cruzan la cocina local hasta el día de hoy, gracias al intercambio de los marinos mercantes con la comunidad (o en realidad con sus mujeres, las de pago y las demás).

Pero la verdad, no lo creo. El plato más se parece a la adaptación de una necesidad por proveer una opción contundente y barata, a los estudiantes de educación superior que año tras año se deja caer por la ciudad, y que –dato a la causa- supera entre marzo y diciembre el 10% de la población local. Así también era más o menos, la situación a principios de los años ’70, cuando en el Casino Social J. Cruz se crea esta adaptación del ya en ese entonces tradicional Bistec a lo Pobre (que a su vez es la derivación fonética de “Beef steak au poivre”, mezcla anglo francesa que describe el filete a la pimienta, muy en boga en Chile a fines del siglo XIX). Es así como la carne, que no es lomo o filete, se corta en trocitos seguramente para disimular su origen y la cantidad. Además se le agrega cebolla frita o al vapor, algo de huevo revuelto y se posa sobre una cama de papas fritas, que sirve de soporte tanto para el plato como para el estómago. Patache listo para uno o varios comensales y éxito inmediato, extensivo y casual. Para colmo de bienes se trata de una receta creada en un lugar específico, que el paso de los años reconoció como tradicional y por ende, que se puede aprovechar como baluarte gastronómico al dar pistas de la costumbre porteña (y chilena) por el comer simple, barato y a grandes cantidades, con algo de sabor.

Durante el fin de semana, a toda hora –hasta la madrugada- se puede ver la filas de gente esperando para sentarse en una de las mesas del J Cruz, como devotos entrando a un pequeño templo típico. No está mal. Es el premio de la fama cosechada tras cuatro décadas. Sin embargo, algo no funciona en un lugar donde la cocina pequeña y el imperio del aceite en el plato (y en el aire) se impone. Como si intentaran ganar sólo imponiendo la camiseta y sin jugar; sin respetar la historia y de paso, sin respetarse a ellos mismos. A modo de conclusión, iré al J.Cruz sólo a mirar ese pequeño y nutrido museo del pasado porteño que atiborra cada rincón del local y a tomarme unas chelas a modo de propina por la vista. Y así se consignará en la guía que preparo sobre los restaurantes porteños. Por sus chorrillanas, no. Ni por mucho. Para eso están locales como el Bar Victoria, a pasos de la plaza del mismo nombre y que durante 2010 ganó el concurso a la mejor preparación de esa receta en Valparaíso. Es la que se ve en la foto que antecede esta nota y sí que vale la pena tenerla en la agenda del viajero… y también para recomendarla. Una cama de papas fritas de corte delgado y sin congelar, sin exceso de aceite, con una capa de cebolla cocinada al agua lo mismo que el huevo y sazonada con fineza, coronada por una mezcla de carne y longaniza de corte regular y abundante. Además, sabe muy bien y el local es amplio y bien ventilado. Digno de los nuevos tiempos que corren por la culinaria de la ciudad, donde la modernidad respeta su pasado y su patrimonio gastronómico.

Bar Victoria
Dirección: Salvador Donoso 1540, plan de Valparaíso
Teléfono: (32) 2459387

21-01-2011

Un pequeño entremés de la Guía Gastronómica de Valparaíso


Ya estamos en pleno trabajo de recolección fotográfica de lo que será la próxima Guía Gastronómica de Valparaíso. Un trabajo largo pero satisfactorio en eso de conocer y reconocer la culinaria de una ciudad con tanta historia y personalidad. De a poco se irá mostrando parte del trabajo, un making off que dará cuenta de los avances de esta obra en construcción.

Piqueos de entrada, restaurante japonés Kuu Kai.

Barrita de borgoñas en la mítica barra de restaurante Renato, en el Plan.

Cerezas al jugo caseras. Un postre imperdible de Los Deportistas.

Una noche tranquila en El Nuevo Pajarito.

19-01-2011

Sq y lo tradicional que llama a la mesa

Antes era Ostras Squella, cuando calle Ricardo Cumming era una de las que aportaba abolengo al centro de Santiago. Luego, cuando la clientela potentada comenzó a batirse en retirada -aunque igual llegan, de tanto en tanto- lentamente comenzó un declive que los tuvo contra las cuerdas bastante rato. Pero nunca bajaron los brazos y sus piscinas con ostras nunca dejaron de llenarse de moluscos, ni de crustáceos como sus langostas de gran tamaño en relación a otras conseguidas en otras partes. Tanto así, que paralelamente a su oficio como restauradores, los dueños actuales de Sq proveen de productos del mar a varios de sus colegas repartidos por la ciudad, lo que es ha permitido mantenerse en el negocio, y más aún, transformar la imagen del local. En todo caso, no ha cambiado demasiado estéticamente (primer piso como expendio de mariscos, segundo, tercero y cuarto pisos, comedores), ni tampoco en su propuesta de cocina chilena marina tradicional. Allí la calidad de los productos es la que pone la pauta, pero también sería bueno refrescar conceptos culinarios -ojo con las sobre cocciones-, mejorar presentaciones y modernizar algunas recetas, para dar el salto definitivo, porque la base de calidad ya la tienen. También, ampliar la carta de vinos a más opciones de blancos y espumantes sobre todo. Su tradición y sus mariscos lo ameritan.

Dirección: Ricardo Cumming 94, Santiago Centro.
Teléfonos6964259 - 6993059
Nota: a este restaurante asistí invitado por los dueños

Para empezar, una docena de ostras frescas tamaño exportación ($ 10.000). No sé qué más se puede decir de una porción al natural del marisco, salvo una palabra: lujo.

Durante el mes de enero cuentan con un menú especial de almuerzo de lunes a viernes, donde por $ 9.000 se puede acceder a un aperitivo, un plato de fondo basado en el molusco, más una copa de vino para rematar. Si vienen tres ejemplares como este, hay que sentirse un privilegiado. Estarán un tanto pasaditos de cocción, pero la textura blanda está garantizada y un sabor intenso. Otro clásico al natural que gana precisamente por la calidad del producto. 

El mero le gusta a los cocineros. Se puede -y se debe- cocinar bastante más que otros pescados a la plancha, para que el centro no quede duro y crudo, sino suave y con una cobertura crocante. Este corte ($ 9.800) valía la pena por su tamaño y su correcta preparación, aunque personalmente no sea un hincha del producto, debido a su excesiva grasitud por muy buena que la enjundia marina pueda ser para el organismo.

Su majestad la langosta, que en este restaurante tiene un lugar privilegiado. Además de restaurante son proveedores de otros locales, por lo que saben elegir los mejores ejemplares para su comedor. Medio crustáceo al natural ($ 21.000), cocinado al vapor y con un par de salsitas nada más, se transforma en un bono extra de carne blanca firme, abundante y elegante a la vez. Un plato de fiesta.

El Acaramelado de Manzana ($ 3.200) es un postre ya tradicional en restaurantes de corte achilenado. Acá los cortes delgaditos, la masa base aún más y el baño de caramelo consistente y delicado a la vez, comprueba que se trata de una especialidad de la casa en Sq, evidenciando sus credenciales de comedor clásico, mucho más allá del cambio de nombre. 

17-01-2011

Mamut: agringado, sabroso, conveniente

Por algún momento, comer en Mamut recordó a las bandas tributo que crecen cada día más, dependiendo de la nostalgia que las inspire. A esos grupos no se les puede valorar por la originalidad de su propuesta, porque son imitadores asumidos obsesionados en llegar a ser como sus ídolos. Pero algunos de ellos logran cotas técnicas que los hacen interesantes. No admirables desde el punto de vista personal. Con Mamut pasa un poco lo mismo. Oriundos de Concepción como cadena, se enfocaron a entregar un recetario que se acerque lo más posible a un estándar de calidad de comida norteamericana, que está un poco más abajo de la comida gourmet, pero también bastantes peldaños más arriba de lo que habitualmente conocemos como fast food. Imitaron todo: la precisión matemática e industrial en la preparación de las recetas, el tratamiento de los productos, la rapidez en el servicio y una ambiente cómodo, sin pretensiones y con una estética definida, pensando en un espacio dispuesto a servir a grandes masas de personas, ávidas de comer contundente y barato. Y eso es lo que ofrece esta marca: grandes porciones y precios más bien módicos, mucho más que las cadenas gringas nativas, con un nivel de calidad tanto o más elevado que aquellas -al menos, mejor que Ruby Tuesday o Applebees, a mi entender-, que lo transforma en un espacio más que interesante.
www.mamut.cl  

Nota: a este restaurante fui invitado por sus dueños, en Guardia Vieja con 11 de septiembre. 

PD: faltó agregar un detalle. Los jugos, a entender de quien suscribe, tienen mucha azúcar. Mejor tomar cerveza o algo parecido.


Pepper Steak ($ 5.590) Lomito a la pimienta que, pese a lo que pueda parecer, estaba a punto. Aunque un tanto seco -es que era lomo liso- salvaba bastante, sobre todo por ese precio.
Ribs and Fries ($ 5.790) Es la especialidad de la casa. Costilla de cerdo horneada con adobos varios y luego pintada con salsa barbacoa. Aparte del sabor, un grato toque agridulce y un toque crocante evidente, la gracia está en que basta sacar la carne con la cuchara para que ésta se desprenda del hueso. La porción es de lo más generosa y, sin exagerar, puede convertirse en un plato para todo el día.
Spaghetti Srimp Scampi ($ 4.590) Fideos al dente con una buena cantidad de camarones. No sé si será "el" plato que me comería en Mamut, pero funciona de manera correcta como alternativa a las carnes. El pan de arriba: ligero y crocante.
Squeeze Salad ($ 3.890) Siguiendo esta ruta de lo gringo a la chilena aparece esta ensalada de inefable lechuga escarola, coronada con una buena cantidad de anillos de calamar muy crocantes y muy bien fritos además. Dicen que es una de las opciones ligeras de la carta. Y aparte de la fritanga power y las salsas adosadas, podría decirse que sí, que lo es.
Cheese Cake de Pistachos ($ 2.290). Tremendo corte, cremoso, de dulzor intenso y con una gran cantidad de pistachos, como para que no queden dudas de que se trata de eso no de otra cosa. Si me dicen a mi, claramente iría por uno de esos a modo de postre.

11-01-2011

Bierfest: la fiesta de la cerveza veraniega

El año pasado demostraron con la primera versión del Bierfest que se podían realizar no sólo una, sino varias muestras cerveceras en la ciudad durante el año. Además enero es un mes más que justificable para tentarse con una botella, copa o pinta de jugo de cebada fermentada. Y que el evento se realice en el Parque Padre Hurtado también tiene su gracia: está bastante más cerca del centro de la ciudad que Malloco, sede del Octoberfest local, el principal de los eventos de la especialidad. En suma, el terreno está abonado.


40 serán los expositores se darán cita en la segunda versión este evento, que el año pasado prodigó 30 mil litros de cerveza por los tórridos parajes de la parte alta del parque (para este año, sus organizadores prometieron mucho más sombra). Rayos UV aparte, la apuesta funcionó y para este fin de semana se esperan 12 restaurantes y 30 puestos de artesanos de productos gourmet. Contará además con un dejota permanente, un escenario donde desfilarán diversas bandas musicales y un espacio de juegos para niños.

Los precios

Jueves 13: $ 3.500 General, $ 1.500 Tercera edad, $ 1.000 Niños entre 12 y 17 años. Gratis Menores de 12 años.

Viernes 14, Sábado15 y Domingo 16: $ 4.500 General, $ 2.500 Tercera edad, $ 1.500 Niños entre 12 y 17 años. Gratis Menores de 12 años.

Entre las 12:00 y las 15:00 de todos los días, la entrada vale fijo $ 3.000.

09-01-2011

Ox: la carne del lujo

Ox se las trae desde hace rato -más menos, desde que comenzó- porque claramente se trata de un escaparate para que el lujo carnicero, sin eufemismos, sin culpas, se muestre desaforadamente para gozo de cualquiera que tenga por ejemplo un gran-gran negocio que cerrar o desee darse un lujo versión AB (ni siquiera el carareado ABC1), satisfaciendo además, una necesidad de testosterona gastronómica que en ese lugar se huele. Es que suele pasar: por ser un espacio dedicado a las carnes rojas, el sexo femenino le hace el quite (Aclaración: el sexo femenino del Chile del quintil más rico) y prefiere por lo general darse vueltas por otros espacios donde la variedad es más evidente. Con esto no se dice que Ox no sea diverso, cosa que se puede corroborar mirando más abajo, sino que tiene como leit motiv la glorificación de la parrilla fina. Y el gusto por las parrillas (hablando de todos los quintiles nacionales), es cosa más de hombres. El caso es que el trabajo gastronómico en Ox se hace de maravillas, ofreciendo además una carta de vinos acorde a sus credenciales cárnicas, más un servicio que debe estar dentro de los top 10 del país, en precisión y amabilidad. Quizá los gringos de NYTimes que dijeron que Santiago era el sitio Nº1 para visitar en el momento, se dieron una vuelta por estas mesas.

Dirección: Nueva Costanera 3690, Vitacura.
Teléfono: 799 0260

Nota: a este lugar se asistió invitado por los dueños.


Lollypops de Res ($ 5.900). Carne de wagyú picada rellena de queso y algunas otras menudencias, que entrega un gusto a carne suave, siempre presente, con un relleno que además de untuoso y rico, es un complemento que no gana más del protagonismo que debe. Además, para el contexto del lugar, a un precio bastante razonable. Así, a cualquiera le gusta el lolly.

Otro top, Risotto de albóndigas, pomodoro y porcini ($ 11.900). Al sabor intenso de un arroz denso en almidón y granos al dente, se agregan albóndigas consistentes y atomatadas, que arman una tremenda sociedad en el plato. Para cuchareos golosos.
Los camarones más grandes que existen en este momento en el mercado nacional son los Tiger, que en este lugar se fríen al estilo tempura y luego se ofrecen en ese copón con salsas para untar. La choreza de conseguir la textura clásica del camarón, pero amplificado gracias al porte, es lo que más llama la atención. Esta vez, el tamaño sí importa. Vale $ 12.900.

Con ustedes, el que debe ser el corte de carne más caro de Chile: el Porter House. 600 gramos de lomo de vacuno y filete  raza Angus -separados apenas por el hueso en forma de T-, madurado casi a cero grados centígrados durante semanas para que ofrezca por un lado, poca resistencia, y del otro un sabor más pronunciado. Lo interesante de la preparación es que el parrillero debe tener en cuenta que ambos cortes tienen puntos de cocción diferentes. Entonces, para prepararlos se requiere un maestro con experiencia para dejar ambas partes a punto. Quizá sea por eso que esta pieza de colección alcanza los $ 31.900. A juntar plata.

28-12-2010

¿Por qué uno siempre va a la segura cuando come en Kintaro?

Tiene claridad ambiental, tiene onda de barrio, precios al alcance de cualquier mortal y una puesta en escena cuyo orden se guía por el sentimiento japonés, pero en el fondo es una picada para el santiaguino promedio, pero con otro acento. El servicio, rápido, expedito sin mayores aspavientos, que sabe reconocer a sus parroquianos -muchos-, y que funciona al ritmo del lugar. Su cocina, aparte de algunos pequeños preciosismos -a ojos de occidental-, es de una sencillez que permite ir a diario y no aburrirse, donde juega bien con sus opciones frías y mucho mejor en las calientes, por sabrosas y abundantes. Resumiendo, uno de los puntos altos del buen comer en el centro, independiente de su estilo.


Dirección: Monjitas 460, Santiago Centro. 
Teléfono: 6382448
Nota: a este restaurante se asistió por medios propios.

Atsuage Tofu ($ 2.300) tofu frito con cebollín y virutas de pescado. Una delicia simple y delicada, para salir de la lógica del sushi.


La parte gringa: Palta Maki ($ 3.900) de arroz impecable. La mezcla entre la palta y el queso la dan una grasitud amigable, que se lleva muy bien con un pescado también graso como el salmón. Equilibrio y sabores suaves.
Yakisoba ($ 4.100 ) salteadito de fideos, verduras (ambos al dente) y carne, que con un tono agridulce, se alza como uno de los platos principales en este restaurante. Sabroso, simple y a buen precio.

21-12-2010

Pan de pascua: una cata para la tele

Hoy apareció en el matinal Gente Como Tú de CHV, la cata que junto a Anabella Grunfeld (www.cocinartechile.blogspot.com) hicimos en el restaurante Le Fournil de Patio Bellavista. Hay que decir que fue completamente a ciegas. Tanto, que en el canal no pusieron las marcas y sólo los precios de cada uno de los panes. Cosas de la comercialización, supongo. Acá no tenemos rollos con eso, porque si es de nivel de acuerdo a nuestro humilde criterio, no hay problema con dar a conocer los nombres. El tema es que la evaluación fue honesta, y con cuatro productos que pueden hallarse en cualquier supermercado grande, en cualquier parte de la ciudad. Algo interesante pensando en que los medios escritos -los grandes- suelen inclinarse a opciones más gourmet, quizá más ricas pero también más caras. Los precios: desde luca a $ 4.500, un rango quizá demasiado amplio, pero que finalmente resultó didáctico para saber en qué hay que fijarse para dar con el pancito adecuado de acuerdo al presupuesto.


La mesa servida

La mesa después de hecha la cata. Con un café de grano hay buena armonía. Con un enguindao o un vino fortificado tipo pajarete u oporto, también.

Anabella en la entrevista final, hablando de la historia del pan de pascua.

Agua de Piedra ($ 3.000) Buena consistencia y humedad de la masa. Rico olor especiado y una equilibrada cantidad de frutas (mucha pasa eso sí) que ayudó a que la masa no se rompiera a la primera mirada. El mejor de la serie y un elogio a una fábrica que sabe hacer producto de calidad a granel (pensando, además, en sus pasteles).

Líder ($ 1.300). Con poca fruta y algo más seco de lo ideal, pero el sabor de la masa le otorgó el segundo lugar. El 3B de la jornada.

Panadería Castaño ($ 4.500). Harta fruta y sobre todo pasa, en una masa correcta que no estaba tan acoplada a los productos, lo que la hacía quebradiza. Y no es de lo mejor que se parta el pan mientras se toma, cuando uno tiene el vaso de colemono en la otra mano.

A Cuenta ($ 1.000) seco, con poca fruta, demasiado liviano y cero brillo. Era el más barato de la serie y por algo salió de los últimos.

20-12-2010

El Ecologista: correctamente fome

Una cosa es el respetable anhelo de lograr el equilibrio entre lo que se produce y lo que se gasta. Ser responsables respecto al origen de los productos y ofrecerlos como una alternativa sana, en una ciudad donde la dieta de almuerzo cada vez deja más que desear. Por ese lado, todo ok, incluso que lo transformen en una herramienta de márqueting. Mas, si toda la puesta en escena se da en un espacio grande, sencillo, creíble y en general tan distendido como amable en lo que a servicio respecta. En eso, El Ecologista es coherente, consecuente. Pero hay algo importante, que al probar tanto su menú de almuerzo como sus cervezas, apareció como una preocupante evidencia: NO TIENEN SABOR. Confundir el comer sano con el comer fome es una de las grandes fallas de los comedores "Eco". Casi siempre. Una lamentable paradoja en un país tan rico en opciones naturales "en potencia"

Ramón Carnicer 71, Providencia.
Teléfono: 634 7559

Nota: a este restaurante se asistió por medios propios.


Punto a favor: shop artesanal de medio y heladito a menos de dos lucas la pinta. El rollo es que es demasiado artesanal la chela. Muy rústica a paladar de buen bebedor, pero siempre más interesante que cualquier estándar.

El menú dice consomé, pero un consomé es un caldo transparente con sabor a algo, no este caldito de pollo con especias y harto pollo picado en el fondo. En suma, el potaje se veía bien, salvo por su sabor a comida de hospital. En serio, gusto nulo.

Guiso de verduras sustancioso, fresco, de buena mano y con una generosa cantidad de queso de ralladura fresca. Formalmente correcto, pero nuevamente carente de gusto. Nuevamente, sería un golazo, pero para un recién operado ¡Mas sazón, si la buena base la tieneeeeen!

18-12-2010

Expo Mundo Rural: lo que es y lo que viene

Si alguien lee este posteo antes del domingo 19 de diciembre, que aproveche y vaya a la Expo Mundo Rural. La carpa tiene aire acondicionado. Afuera, aparte de algunos manchones de sol inclemente, el Indap atinó a organizarla más cerca de los árboles, más lejos del tierral y en un entorno más compacto que en ediciones anteriores. Hay cierta comodidad (a no ser que se llene) que permite apreciar cómo han ido evolucionando algunos productos nacidos en el campo, muchos de los cuales, con asesoría técnica precisa, el debido empaque y promoción comercial profesional, pueden ser aportes a la mesa gourmet de cualquier persona inquieta. Hay productos exóticos, otros hechos respetando la naturaleza, pero por sobre todo interesantes desde el punto de vista del sabor. Acá vienen algunos, pensando en quienes ya se perdieron la muestra como evento y, de seguro, se encontrarán con algunos de estas sabrosas curiosidades.

Fecha: 15 al 19 de diciembre de 2010
Hora: 11:00 a 20:00 hrs.
Lugar: Parque Padre Hurtado
Entrada General: $1.000
Organiza: Instituto de Desarrollo Agropecuario - INDAP

Caviar de Caracol. Sí, huevitos de caracol de tierra envasados y saborizados. Tras ocho meses de estudios en Quellón, Chiloé, dieron con la fórmula y crearon un producto novedoso y de proyección internacional: lo venderán pronto a EE.UU. Más datos en www.alprohelix.cl
Cocina mapuche en vivo, con pasteles, catutos, sopaipllas, panes con chicharrones y un muday fresquito. Ojo con ellas.
Espárragos de mar. También tienen semilla seca de canelo, que le han dado por nombrarla como "pimienta chilota". Es fuerte y hay que usarla con criterio. Más fácil de consumir son las salcornias, o espárragos de mar, plantitas que crecen junto al mar y que poseen salinidad natural suficiente como para aderezar solitas una ensalada o consumirse como aparece en la foto: en vinagre. Más datos en www.chileanpepper.cl

Arrollados de conejo. Pequeños y compactos, son una de las atracciones oriundas de San Francisco del Totoral, al interior de El Quisco. Rica textura, pero el ají no le hace buena compañía: la carne es demasiado delicada como para meterle mucho aliño, al menos en esas circunstancias (en frío). Queda pendiente probarlos sin pasta de por medio. 

Hace 30 años la topinambur se la daban a los chanchos en el campo. Hoy es producto gourmet y la conserva tiene esa textura más firme de un tubérculo, mezclado con el muy reconocible gusto de las alcachofas. Muy agradable. Contacto: Kairos, Los Ángeles, VIII Región. Fono: (/43) 315 645.
Stevia. La plantita que con su dulzor reemplaza al azúcar (probar la hoja así, sin filtro, llega a ser amarga), sin tener que pasar por el diabetólogo a futuro, es otra de las atracciones de la Expo. Se vende en ferias en La Reina por ejemplo, pero acá se puede conseguir a precios menos prohibitivos y en una provisión constante, gracias a esta empresa de Bulnes, VIII Región. Hay para cultivar en la casa y también seca, lista para usar. Contacto: www.naturalymas.cl


¿Una cañita? Medio litro de cualquiera de estos brebajes, manda bajo los árboles a cualquiera.

La producción de miel es una de las más mostradas en la Expo.

15-12-2010

14 al 23 de diciembre: semana del pisco en Plaza Ñuñoa

Por estos días el pisco ha sido bastante noticioso por varios temas. De un lado el consumo ha bajado un montón en Chile, dejando el cetro del destilado más bebido al ron y sus combinaciones. Por otra parte y de manera paradójica, nuestro país es el segundo destino de las exportaciones de pisco peruano a un ritmo de crecimiento de un 83% respecto al año pasado (para que vean, vecinos, lo poco rencorosos que somos) y por último, a nivel internacional, Bauzá fue elegido por segundo año consecutivo en su línea Reservado como el mejor del mundo, según el Ranking de la Asociación Mundial de Periodistas y Escritores de Vinos y Licores. Nada mal para la industria. Así que dentro de ese contexto "interesante" que la gente de Plaza Ñuñoa se anime a hacerle un cariño a nuestro brebaje tradicional, parece oportuno y bienvenido. De qué se trata: un grupo de restaurantes (Uva, Ebano, La Tecla, Borne 19, La Taverna Della Piazza, 35 mm, Carmina, Pub Blue, Taxco, Bigas, Carmina y Doña Inés) cuentan con una carta especial de seis tragos únicos, diseñada por CAPEL, en base al Pisco Alto del Carmen (de propiedad de CAPEL) y a precios de promoción. Nada mal hacerle un saludo a la bandera con algo de pisco dentro del vaso.

13-12-2010

Tanaka y el camino de la corrección

La moda está desatada. O eres nikkei o no eres nada, desde la perspectiva del consumidor ondero promedio. Desde que Osaka en hotel W abriera hace poco más de un año, la fiebre por este tipo de cocina fusión peruano-japonesa, sofisticada y rica hasta lo sobrecogedor cuando se hace bien-bien, ha cundido con más o menos méritos por las comunas gastronómicas oficiales -Providencia, Las Condes, Vitacura, Lo Barnechea-, y por otros tantos lados del centro con más nueces que ruido (Aomori). Muchos han hecho lo que suele pasar con las modas, o sea, copiar como caraduras, en este caso al restaurante más exitoso de todos: el instalado frente a la Plaza Perú. Otros en tanto se han dedicado a mirar otras recetas y probar en gran medida otros sabores, como en el caso de Tanaka en Alonso de Córdova, mezclado su propuesta moderna con grandes éxitos del recetario criollo de los vecinos norteños. El lugar funciona en un espacio moderno, limpio visualmente y  bastante cómodo en todos sus ambientes, con algunos detallitos estéticos que requieren atención como enchufes demasiado a la vista, más oxígeno para la lagunita de la terraza para que el agua no se vea tan turbia y cartas nuevas más resistentes al roce; pensando en que la propuesta escénica sí que importa para el estilo y para el barrio. De la comida, un compendio de platos que cumplen bastante bien con el ideario nikkei, pero sin llegar a la emoción que otros lugares cercanos (sigo pensando en Osaka) le imprimen a la comida. Así de claro: está bien, muy bien. Pero hay que refinar mucho más para ganarse el cielo de la onda.

Tanaka
Dirección: Alonso de Córdova 4248, Vitacura.
Teléfono: 206 6000 

Nota: a este restaurante se asistió invitado por sus dueños.
Nota dos: los platos son de degustación, no corresponden necesariamente a sus tamaños originales. Ojo.


Pulpo al olivo de dos sabores ($6.800), con salsa de aceitunas verdes y moradas, que aporta color y grata dualidad de sazón a lonjas de pulpo impecables.
Wantanes a la peruana y Queso parrillero maki ($ 6.200 y $ 3.800 media porción). El primero se pidió simplemente para comparar la versión peruana de una receta que no tiene nada que ver con la versión criolla de igual nombre. En todo caso, de fritura correcta y relleno de camarones sabrosos y comedidos en sazón, donde lo mejor estaba en el salteado del medio, ideal para sopearlo. El segundo debe haber sido lo mejor de la degustación, con el quesito tostado en su justa medida; tibio, relleno de camarones y palta en tempura. Crack elegante más encima, un imperdible.

Tropical Maki ($ 6.000 y $ 3.300 la media porción) pecó de monotemático por el gusto de la dulce salsa tropical que monopolizó el sabor. Más matices agridulces, por favor, para que no parezca cheesecake con arroz.

La corrección del Cebiche tradicional ($ 6.200) se agradece. Pescadito fresco y rica sazón (lo rojo no era rocoto, sino pimentón) bien achilenada en todo caso. Para los que no se arriesgan con la novedad, plato fijo.
Camarones envueltos ($ 8.900) y uno de los platos sofisticados de la tarde: camaroncitos rodeados de láminas finas de filete, acompañados de una salsa suave y arroz a la tinta de calamar y huevitos de pescado. Estéticamente impecable. Al paladar, intersante, aunque los camarones no aporten demasiado sabor (no es novedad en todo caso). Más vistoso que sabroso.

Mi libro

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Valparaíso a la Mesa, reúne las 47 mejores opciones para comer en toda la ciudad con más personalidad de Chile. Disponible en librerías de Santiago y V Región.

Asado de tira

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